Papel amate: la tradición que San Pablito convierte en materia

Sintaxis Digital
Puebla, Pue. | 05 de agosto de 2026

En San Pablito, Pahuatlán, la corteza de los árboles se transforma en uno de los trabajos artesanales más representativos de la Sierra Norte de Puebla. La comunidad, de población mayoritariamente hñahñú, conserva una tradición que tiene antecedentes prehispánicos y que durante siglos sobrevivió pese a la prohibición de producir y utilizar papel indígena durante la Conquista.
Para los habitantes de San Pablito, el amate tuvo también un uso ritual: con él se recortaban figuras vinculadas con su cosmovisión y con prácticas de curación. A partir de la década de 1960, la pieza comenzó a incorporarse con fuerza al mercado artesanal y terminó convirtiéndose en una de las principales actividades económicas de la comunidad.
El proceso conserva una parte importante de su elaboración manual. Las fibras obtenidas de la corteza se ablandan, se separan en tiras y se colocan sobre un tablón formando una retícula. Después son golpeadas con una piedra volcánica hasta entrelazarse y convertirse en una hoja.
La materia prima ha cambiado con el tiempo: distintas especies vegetales han sido incorporadas para responder a la demanda y asegurar el suministro. La investigación más reciente documenta 13 especies utilizadas en la elaboración del papel amate en San Pablito y señala que Trema micrantha, conocido localmente como jonote, ha sido uno de los recursos más empleados desde la década de 1980.

La transformación comercial también modificó la artesanía. Los lienzos que originalmente se vendían para ser decorados por artistas nahuas de Guerrero dieron paso a nuevas formas, colores, texturas y diseños elaborados en la propia comunidad. Figuras de animales, semillas, astros y otros elementos relacionados con la cosmovisión hñahñú comenzaron a incorporarse a las piezas.
Por eso, hablar de San Pablito no consiste únicamente en admirar una pieza artesanal: implica reconocer el conocimiento de una comunidad, el trabajo de sus artesanos y la relación que mantienen con los recursos de su territorio. Cada hoja de amate conserva, en sus fibras irregulares, una parte de esa historia.
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